Los aceites esenciales son muy versátiles y se pueden utilizar de varias formas:

  1. Difusión: Añade unas gotas a un difusor para aromatizar el ambiente y crear una atmósfera única, adaptada a tus necesidades (cítricos, florales, amaderados, etc.).
  2. En la piel (siempre diluidos): Los aceites esenciales son muy concentrados y deben diluirse en un aceite vegetal antes de aplicarlos sobre la piel. Esto previene irritaciones y permite un uso seguro en masajes y cuidados personales. Algunos aceites vegetales recomendados son:
    • Jojoba: Ligero y adecuado para todo tipo de piel.
    • Almendra dulce: Suave e hidratante, ideal para pieles sensibles.
    • Coco fraccionado: Se absorbe rápidamente sin dejar sensación grasa.
    • Argán: Rico en antioxidantes y muy nutritivo, ideal para piel seca.
    • Sésamo: Muy usado en Ayurveda, calienta y nutre la piel.
    Recuerda que la proporción de dilución puede variar según el tipo de aceite esencial y el uso. Generalmente, se recomienda una dilución de 2-3 gotas de aceite esencial por cada 10 ml de aceite vegetal.
  3. En la vida diaria: Puedes incorporar aceites esenciales en productos caseros, como sprays, sales de baño o incluso en la lavadora para dar aroma a tu ropa. Son una excelente opción para personalizar tus productos y disfrutar de sus beneficios.
  4. Precaución al ingerir: Los aceites esenciales no deben consumirse sin la recomendación de un experto. Es crucial saber la dosificación y seguridad antes de intentar el uso interno.
  5. Fotosensibilidad: Algunos aceites, como los cítricos, pueden hacer que tu piel sea más sensible al sol. Evita la exposición directa al sol tras aplicarlos, especialmente aceites como limón, bergamota, pomelo y mandarina. Otros aceites fotosensibles incluyen verbena exótica (Litsea cubeba), comino, angélica y ciertos tipos de cedro.
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